El Gobierno en Washington tardó en reaccionar. El secretario de Estado, Marco Rubio, se encontraba en el Caribe cuando, en esas mismas aguas, los guardacostas cubanos dispararon contra una lancha civil con diez personas que llegaba de Florida. El cubanoamericano, que había viajado hasta las islas antillanas de San Cristóbal y Nieves para defender la agenda de Washington en la cumbre de líderes de la Comunidad del Caribe (Caricom), tuvo que hacer una pausa ante los periodistas ansiosos por saber su reacción al incidente en aguas cubanas, que había dejado cuatro fallecidos, entre ellos un ciudadano estadounidense. “No voy a especular“, dijo. “No voy a opinar sobre lo que aún no sé. Pero averiguaremos exactamente qué sucedió aquí y responderemos en consecuencia”.








