Estados Unidos e Irán habían hecho historia este sábado al abrir en Islamabad (Pakistán) negociaciones directas —las primeras desde 2015 y las de más alto nivel desde la Revolución Islámica de 1979— para tratar de llegar a un acuerdo de paz. Pero 21 horas después de sentarse a la mesa, a tres bandas —junto con el mediador Pakistán— y cara a cara, el vicepresidente de EE UU, J. D. Vance, ha anunciado que su país se levanta de la mesa “porque Irán ha elegido no aceptar” las condiciones de EE UU y porque, pese a la maratoniana jornada de discusiones, aún persisten diferencias significativas con el régimen de Tehéran, entre otras, “ver una confirmación afirmativa de que Irán no buscará [dotarse de] armas nucleares”.








