Al menos seis alcabalas restringen el tránsito por la avenida Las Lomas de Las Mercedes, en el este de Caracas. Patrullas negras de la Policía Nacional Bolivariana (PNB) entre otros organismos de seguridad, permanecen todo el día en los alrededores de la quinta Buenos Aires, residencia oficial del embajador de Argentina en Venezuela, y donde actualmente ondea una bandera de Brasil tras la expulsión del país el cuerpo diplomático argentino por orden de Nicolás Maduro el 30 de julio de 2025.
Desde hace un año se encuentran resguardados allí cinco dirigentes del partido opositor Vente Venezuela, acusados por el gobierno de presuntamente conspirar y promover actos desestabilizadores. Se trata de Magalli Meda, Pedro Urruchurtu, Claudia Macero, Omar González y Humberto Villalobos. Inicialmente estuvo Fernando Martínez Mottola, aunque abandonó la embajada a finales del año 2024 y falleció bajo arresto domiciliario el 26 de febrero de 2025.
En entrevista para El Diario, Omar González señala que en un principio buscaron el asilo en la embajada argentina como una forma de evitar su inminente arresto. Sin embargo, la persecución los siguió hasta allí, en la forma de un asedio completo que los ha desgastado física y emocionalmente tras meses de encierro. De alguna manera, cree que terminaron convirtiéndose en presos políticos, donde el mismo edificio que los protege es a su vez su prisión.
“Cumplimos un año de este encierro, que pensamos que era un refugio seguro y se convirtió en una cárcel”, advierte apenas al comenzar la entrevista.
Perseguidos

Todo inició en el contexto de las elecciones presidenciales del 28 de julio de 2024. La oposición se encontraba bajo un dilema, pues su líder María Corina Machado había sido inhabilitada para participar, y el nombre de Edmundo González todavía no surgía públicamente. Sin embargo, enfrentaban un problema mayor: el arresto sistemático de jefes de campaña y colaboradores del Comando con Venezuela en varias ciudades del país.
El golpe mayor ocurrió el 20 de marzo, cuando el fiscal general, Tarek William Saab, anunció órdenes de captura contra nueve dirigentes opositores, a quienes señaló de participar en un presunto plan para generar protestas violentas y asaltar cuarteles militares. Poco antes del anuncio, el partido Vente Venezuela de Machado denunció la detención de Henry Alviarez, coordinador de organización de la tolda y del comando; y de la diputada Dignora Hernández, quien era su coordinadora política. En redes sociales se viralizó el video del momento en el que la diputada gritaba pidiendo ayuda, mientras era subida a una camioneta plateada por varios funcionarios.
El resto de los mencionados en la orden eran los actualmente asilados, todos piezas clave para la operatividad del comando. Por ejemplo, Meda era la jefa de campaña y mano derecha de Machado desde las primarias de 2023, mientras que González era miembro de la dirección nacional de Vente. Por su parte, Urruchurtu fungía como coordinador de asuntos internacionales, Macero como coordinador de Comunicaciones y Villalobos como coordinador electoral. El único que no militaba en la tolda celeste era Martínez Motola, quien era asesor de la Plataforma Unitaria Democrática (PUD).

Aunque no era la primera vez que el Ministerio Público los vinculaba a supuestos planes desestabilizadores, en esa ocasión sintieron que el riesgo era real. Lo confirmaron con los arrestos de Alviarez y Hernández, quienes González asegura que se dirigían a la embajada al igual que ellos cuando fueron interceptados. La mayoría del grupo llegó en el transcurso del día, apenas con lo primero que pudieron llevar. Martínez Motola llegó al día siguiente, el 21 de marzo.
“Habíamos considerado esta sede diplomática como un refugio seguro cuando, por radio y televisión, el Ministerio Público ordenó nuestra captura y pudimos escapar de ellos, aunque algunos fueron capturados, como en el caso de Henry Alviarez y Dignora Hernández. Nosotros pudimos llegar y de inmediato el presidente Javier Milei nos dio asilo”, comenta González.
Atrapados

La Cancillería argentina anunció el asilo de los opositores en su embajada el 26 de marzo. Para entonces ya llevaban una semana resguardados. González, quien fue diputado por Vente en la Asamblea Nacional electa en 2015, indicó que durante sus primeras horas allí fueron contactados por el canciller del gobierno Yván Gil, quien les ofreció un salvoconducto para exiliarse en Argentina, de acuerdo con la Convención sobre Asilo territorial de 1954.
Aseveró que recibieron los términos del salvoconducto, que fueron revisados por el abogado Perkins Rocha (actualmente detenido). Ya tenían los boletos de avión y toda la logística lista para salir de la embajada y volar a Buenos Aires el 29 de marzo, cuando un cambio de órdenes del gobierno paralizó el plan. No entendían lo que ocurría, hasta que semanas después, el 16 de mayo, el entonces diputado Diosdado Cabello dio la respuesta oficial desde su programa de televisión: “No hay salvoconductos para los que no aman esta patria”.

“Pensamos que lo que ocurrió es parte de esa guerra interna que tiene el chavismo, de órdenes y contraórdenes, como pasó con María Corina Machado (con su intento de detención el 9 de enero de 2025). Por un lado Jorge Rodríguez dice una cosa, por el otro lado Diosdado Cabello dice otra. No hace falta ser un analista versado para comprender las pugnas que hay dentro del régimen de Maduro, que empujan por tener cada uno mayor poder e influencia en este sistema”, observa González.
Desde entonces no volvieron a tener contacto con ningún funcionario del gobierno. El asilado acota que han recibido a lo largo de los meses propuestas de personas cercanas al oficialismo que les han ofrecido medidas cautelares a cambio de entregarse. Pero nada formal desde el Palacio de Miraflores. Solo silencio y una constante presencia policial que desde el primer día vigila que no escapen del edificio.
“Creemos que el régimen de Maduro nos tiene aquí como unas fichas de canje, una especie de rehenes, para que en un momento dado, si fuese necesario, pueda intercambiarnos por su propia seguridad”, argumenta.
Desprotegidos

Las ya de por sí tensas relaciones bilaterales entre Argentina y Venezuela terminaron de fracturarse tras los resultados de las elecciones presidenciales, los cuales fueron desconocidos por el gobierno de Milei. En represalia, Maduro ordenó la expulsión de los diplomáticos argentinos, lo que se concretó el 1° de enero. A partir de ese momento, a solicitud de Buenos Aires, la sede de la residencia del embajador, junto a sus huéspedes, pasaron a estar bajo custodia de Brasil.
A partir de ese momento se intensificó también la pesadilla para los seis opositores asilados. González cuenta que hace cinco meses los funcionarios que custodian la embajada cortaron la electricidad de la residencia, además de imponer severas restricciones al suministro de agua. Relata que la planta eléctrica se dañó en febrero, pero al momento de ser reemplazada, un error de instalación provocó un cortocircuito que quemó la nevera. Los custodios no volvieron a dejar ingresar al técnico, por lo que ahora, aparte de estar sin electricidad, tampoco tienen dónde refrigerar sus alimentos.
“Nos hemos convertido en una especie de personajes como los de la serie MacGyver. Convertí un ventilador en una fuente para cargar los teléfonos a través de energía solar y cosas por el estilo. Es la inventiva carcelaria y las necesidades que nos impulsan a encontrar fórmulas para poder sobrevivir”, acota.
Vigilados

Más allá de los problemas que esto ha generado, como accidentes por bajar escaleras a oscuras o intoxicaciones por ingerir agua sin potabilizar, lo que más inquieta a los opositores asilados es la posibilidad de que, en cualquier momento y bajo cualquier excusa, los funcionarios que los rodean irrumpa en la embajada para llevárselos. El 7 de septiembre de 2024 el gobierno de Maduro le revocó a Brasil la autorización para representar a Argentina en la sede diplomática, lo que González considera como una grave violación del derecho internacional.
Aunque en la práctica los diplomáticos brasileños siguen administrando el lugar, el temor de una posible incursión es alto. De hecho, desde el 6 de septiembre los opositores han denunciado al menos cuatro ocasiones en las que los organismos de seguridad han arreciado su asedio, haciendo intentos de entrar. González agregó que los agentes tomaron todas las casas aledañas a la embajada, expulsando a sus vecinos para apostar bases de vigilancia con drones y miras telescópicas, e incluso francotiradores.
Resaltó que en las últimas semanas también han soltado perros entrenados para acechar en la calle por las noches. “Aunque la analogía pudiera sonar exagerada, se parece a lo que hacían los nazis en los campos de concentración para evitar que los presos huyeran”, dice.
El periodista y parlamentario explicó que por seguridad, todos los días se turnan en rondas de guardia para vigilar cualquier actividad sospechosa alrededor de la casa. Agregó que hasta improvisaron un sistema de alarma con ollas en caso de ver alguna irregularidad. No descarta que todo ese despliegue, los asedios y amagos de ingreso sean parte de una operación para desgastarlos y hacerles salir.
“Es parte del terror psicológico que nos aplican, porque esto no es una fortaleza, y si quisieran entrar,rompen una puerta y lo hacen”, afirma.
Aislados

Actualmente la Embajada de Brasil se encarga de proveerles cada cierto tiempo de insumos como alimentos no perecederos y bolsas de hielo. Esto cuando los guardias lo permiten. González narró que el 9 de marzo cumplió 75 años de edad, y su familia le envió como regaló una bolsa de comida que nunca llegó. Los funcionarios se la quedaron y, tras reclamos de los diplomáticos brasileños, apenas devolvieron unos pocos productos.
Igualmente, señaló que recibió casi por contrabando de un alto diplomático la caja de medicamentos que necesita para tratar un problema en el corazón. Aun así, advierte que el nivel de aislamiento al que la embajada está sometido es tal, que ni siquiera a los propios funcionarios brasileños se les permite la entrada.
“He visto, a través de las ventanas, a los altos funcionarios de Itamaraty (el Ministerio de Relaciones Exteriores brasileño) permanecer horas en la calle, bajo el sol, esperando una respuesta de la policía para ver si pueden entrar y nunca los dejan. Incluso cuando me trajeron lo que quedó del decomiso de comida, no los dejaron entrar, ni cuando se dañó la planta eléctrica”, precisó.

Sobre esto, si bien reconoce el esfuerzo de los gobiernos de Argentina y Brasil para apoyarlos, González manifiesta que su situación con el gobierno de Maduro ha puesto a prueba la capacidad y efectividad de los organismos internacionales. También lamenta la falta de solidaridad de los demás cuerpos diplomáticos acreditados en el país, pues asegura que han intentado contactar en varias ocasiones al Nuncio Apostólico sin tener una respuesta.
“Hay silencio. ¿Es que tienen miedo?¿Están sometidos a la dictadura de Maduro, que está irrespetando de tal manera el derecho internacional ante sus ojos y oídos?¿o es que prefieren voltear la cara frente a esto? Esto nos está tocando a nosotros, pero el asilo en Latinoamérica tiene una larga tradición, y esto le puede ocurrir a cualquier otro país o a cualquier sede diplomática en Venezuela”, advierte.
Reducidos

González cuenta que conoció a Fernando Martínez Mottola en 1989, durante el segundo gobierno de Carlos Andrés Pérez. En ese entonces él era gobernador designado del estado Bolívar, mientras Martínez era presidente de la CANTV y, posteriormente, ministro de Transporte. Por esa relación laboral previa, así como por otros gustos en común, cuenta que desarrollaron una estrecha amistad durante el tiempo que el asesor de la PUD estuvo en la embajada.
“Él mismo me confesaba que yo me había convertido en su mejor amigo. Nos habíamos convertido todos en una familia, tuvimos nueve meses compartiendo esperanzas, alegrías, tristezas. La verdad fue un desgaste brutal el que sufrimos, y el que sufrió Fernando Martínez Motola durante esos meses, Desgaste físico y desgaste mental. Era un hombre que hacía mucho deporte, era maratonista, y entrenaba caminando en círculos en los pocos espacios que había alrededor de la sede. Hacíamos planes de toda naturaleza para cuando saliéramos de acá: familiares, de amistad”, recuerda.

Sin embargo, el 19 de diciembre de 2024 Martínez Mottola salió de la embajada y se entregó a las autoridades afuera. Al día siguiente, el Ministerio Público reveló que habían llegado a un acuerdo en el que el político aceptó los cargos que se le imputaban a cambio de mantenerse bajo arresto domiciliario. González asegura que ni él ni el resto del grupo sabía que Martínez tenía contacto con Tarek William Saab ni la naturaleza de sus negociaciones.
Aunque pudo volver a casa, apenas dos meses después el exministro sufrió un accidente cerebrovascular y falleció el 26 de febrero de 2025 a los 70 años de edad. Su muerte generó expresiones de duelo en todos los sectores de la oposición, incluidos sus excompañeros de asilo. González aclara que no juzga su decisión, pues fue “individual y razonable”.
“Se puso en manos del Ministerio Público para pasar la Navidad con su familia. Yo a veces pienso que sí se sentía muy mal y quiso despedirse de ellos, cosa que lo hizo. No dudo que (la causa) fue la presión, porque era un hombre fuerte, sano, intelectualmente muy capaz. Lo sentimos todavía en cada espacio, cada sitio donde lo pensamos y nos acordamos de él”, reflexiona González.
Determinados

Durante las primeras semanas del asilo, González reconoce que se les permitía recibir visitas de sus familias por una hora. Luego no les permitieron verlos de nuevo. Afirma que, más que el desgaste físico de las horas sin dormir en las rondas, las enfermedades o la mala alimentación, lo que más le pesa es el desgaste emocional de no poder ver a su esposa, a sus tres hijos y cuatro nietos. Por eso respeta la última voluntad de Martínez Mottola.
Sin embargo, el periodista expresa que durante sus meses de encierro ha encontrado consuelo en la filosofía, leyendo a maestros del estoicismo como Marco Aurelio. Otros compañeros también han encontrado refugio en la cotidianidad, como Humberto Villalobos, quien se encarga de la cocina, entre otras actividades.
“Todos estamos sometidos, salvo quienes hemos encontrado un propósito en la vida, o sea, nos impulsa tener una voluntad de permanecer, de no rendirnos, porque estamos convencidos y tenemos la certeza de que esto está en su etapa final”, apuntó.
Desde el día de su asilo, el gobierno de Maduro emprendió una escalada represiva que llegó al encarcelamiento de más de 2 mil presos políticos para agosto de 2024, de acuerdo a cifras de Foro Penal. Muchos de ellos dirigentes como Freddy Superlano, Williams Dávila, Perkins Rocha, Américo de Grazia o Enrique Márquez. Muchos de ellos siguen en la actualidad detenidos y con procesos judiciales abiertos, mientras en la calle el espíritu insurgente de la población parece haberse aplacado tras la juramentación de Nicolás Maduro para un tercer mandato.

***
—Viendo el panorama actual de la política venezolana, ¿sienten que todo el sacrificio que ustedes están haciendo ha valido la pena?
—Definitivamente sí. Puedo hablar a título personal, pero sé que el sentimiento que comparten mis compañeros de prisión es que sí vale la pena. Vale la pena hasta dar la vida por la causa de la libertad, por el restablecimiento de la democracia en Venezuela. Este es un país hermoso que ha sido destruido, saqueado de la manera más ruin, por el régimen de Nicolás Maduro, y nuestros hijos, nuestros nietos, millones de venezolanos han tenido que salir del país a buscar mejores formas de vida.
Todos los días me reviso y me hago esa misma pregunta frente al espejo y me la respondo: sí vale la pena. Nuestros nietos tienen que vivir en un país mejor. Evitar esa xenofobia sin precedentes de la que estamos siendo víctimas los venezolanos. Eso hay que acabarlo. El regreso de la unificación de la familia venezolana. Hay 8 millones de venezolanos regados por el mundo en esa diáspora, muchos de los cuales son maltratados y son gente honesta, bien preparada y decente. Por eso es necesario recuperar a Venezuela. Por eso es necesario un cambio de sistema y por eso estamos luchando.
La entrada Opositores asilados en la Embajada de Argentina: “Pensamos que era un refugio seguro y se convirtió en una cárcel” se publicó primero en El Diario.