Esta semana, la Administración Trump ha confirmado, intentando no hacer mucho ruido, que va a dar marcha atrás en sus planes para crear un fondo de 1.800 millones de dólares para compensar a los aliados del presidente que consideraran que habían sido perseguidos y maltratados por las administraciones demócratas. El Departamento de Justicia anunció ese Fondo contra la Instrumentalización Política, el pasado 19 de mayo, pero Trump ha encontrado una resistencia muchísimo mayor de lo que esperaba entre sus propios congresistas y senadores, escandalizados, aunque no lo dijeran en voz alta, por un mecanismo por el que los asaltantes del Capitolio podrían recibir bonificaciones millonarias tras haber sido ya indultados.







