El Gobierno ha dado este lunes continuidad al escudo anticrisis con la aprobación de un nuevo real decreto que extiende, con algunos cambios de calado, la respuesta económica inicial que se dio a la guerra desatada en Oriente Próximo, unas semanas después del primer ataque de Estados Unidos e Israel sobre Irán. El paquete toma el relevo del plan que se puso en marcha el pasado mes de marzo, cuya vigencia expira este martes, 30 de junio, y recoge las nuevas medidas con las que el Ejecutivo pretende seguir amortiguando el impacto de las tensiones energéticas sobre los hogares, las empresas y los sectores más expuestos. De esta manera, se prorrogan medidas como la rebaja sobre los carburantes, aunque con un sistema de retirada progresivo. En paralelo, se inicia la reducción progresiva, hasta hacerlo desaparecer definitivamente en 2028, del impuesto sobre el valor de la producción de energía eléctrica.