En marzo de 2020, el Gobierno de Estados Unidos imputó a Nicolás Maduro por cargos de narcotráfico. Aquel paso acabó convertido en la justificación de la Administración de Donald Trump para intervenir el 3 de enero en Venezuela y secuestrar al presidente chavista. Este miércoles se repite la jugada, esta vez para Cuba. A las 13.00 horas locales (19.00 hora peninsular española, 11.00 en México), el Departamento de Justicia imputará en Miami, salvo sorpresa mayúscula de última hora, a Raúl Castro, de 94 años, por cargos que se remiten a sucesos de hace treinta años: el derribo de dos avionetas de la organización anticastrista Hermanos al Rescate. Será la hora de la represalia estadounidense contra el hombre fuerte del castrismo. Y, de repetirse la historia, el momento en el que Washington considera que tendrá la base legal necesaria para intervenir en la isla como hizo en Caracas, aunque expertos ponen en duda la legitimidad de aquella intervención. Pero, mientras tanto, el presidente estadounidense no descarta un acuerdo diplomático con el régimen.









