El fenómeno climático de El Niño vuelve a estar en el centro de la atención internacional ante la posibilidad de que en los próximos meses se desarrolle una versión particularmente intensa, conocida como “Súper El Niño” o incluso “Niño Godzilla”.
Aunque el término no es oficial, expertos y organismos meteorológicos advierten que las condiciones actuales del océano Pacífico podrían favorecer un evento de gran magnitud con impactos globales en lluvias, sequías, huracanes y temperaturas extremas.
La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA, por sus siglas en inglés) considera la probabilidad de que El Niño se forme y permanezca activo hasta inicios de 2027. Sin embargo, los científicos también insisten en que todavía existe incertidumbre sobre qué tan fuerte podría llegar a ser.

¿Qué es El Niño?
El Niño es una de las dos fases principales de un fenómeno climático natural llamado Oscilación del Sur de El Niño (ENSO, por sus siglas en inglés). La otra fase es La Niña.
De acuerdo con una publicación de la BBC, el fenómeno fue bautizado hace décadas por pescadores de Perú y Ecuador, quienes observaron que las aguas del Pacífico se calentaban de manera inusual cerca de Navidad, por lo que lo asociaron con “el Niño Dios”.
Durante El Niño, las aguas superficiales del Pacífico central y oriental se vuelven más cálidas de lo normal. Ese cambio altera los patrones de viento y modifica el comportamiento del clima en distintas partes del planeta.

Por el contrario, durante La Niña ocurre un enfriamiento de esas aguas.
Estos eventos suelen aparecer cada dos a siete años y generalmente duran entre 9 y 12 meses, aunque en ocasiones pueden extenderse más tiempo.
¿Qué convierte a El Niño en un “Súper El Niño”?
El término “Súper Niño” no forma parte de la nomenclatura oficial de la Organización Meteorológica Mundial, pero suele utilizarse para describir episodios excepcionalmente intensos.
El Centro de Predicción Climática de Estados Unidos considera que un evento alcanza niveles muy fuertes cuando las temperaturas del océano Pacífico tropical central superan en más de 2 grados centígrados el promedio histórico durante un período prolongado.
Según modelos climáticos recientes, este 2026 podrían registrarse aumentos de entre 2 y 3 grados en el Pacífico central, lo que ha llevado a algunos especialistas y medios a hablar de un posible “Súper Niño”.
Tim Stockdale, del Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Medio Plazo, explicó a la BBC que el término se usa para describir eventos comparables con los registrados en 1997-1998 y 2015-2016, cuando las anomalías oceánicas superaron los 2 grados.

Sin embargo, los organismos meteorológicos y científicos insisten en que aún no hay garantías de que el fenómeno alcance esa intensidad.
El Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología (Inameh) de Venezuela recordó en un video publicado en sus redes sociales que la Organización Mundial de Meteorología no utiliza el término Super Niño porque no forma parte de sus declaraciones operacionales estandarizadas.
“Según la NOA en su publicación del 14 de mayo de 2026 asegura que es probable que el niño se desarrolle entre mayo y julio con 82 % de probabilidades y continúe hasta diciembre de 2026 febrero 2027 con 96% ciento de probabilidad (…) Los eventos más intensos del niño en el registro histórico se caracterizan por un acoplamiento significativo océano-atmósfera”, dijo el Inameh.
¿Por qué preocupa tanto?
Los eventos fuertes de El Niño suelen intensificar fenómenos meteorológicos extremos en distintas regiones del mundo.
Entre sus efectos más frecuentes están:
-Sequías prolongadas
-Olas de calor
-Incendios forestales
-Lluvias torrenciales
-Inundaciones
-Alteraciones en temporadas de huracanes
-Impactos en agricultura y seguridad alimentaria
Además, El Niño puede elevar temporalmente la temperatura global del planeta, agravando los efectos del cambio climático.

El episodio de 2015-2016, considerado uno de los más intensos de la historia, contribuyó a que 2016 fuera el año más cálido registrado hasta ese momento.
La cadena de noticias CNN reseñó que algunos modelos climáticos incluso sugieren que el evento actual podría llegar a competir con los más fuertes desde que existen registros modernos.
El impacto en América Latina
Los efectos de El Niño no son iguales en todos los países. En América Latina, los impactos suelen sentirse con mayor fuerza en las zonas cercanas al Pacífico tropical.
Perú y Ecuador, por ejemplo, tienden a experimentar lluvias intensas e inundaciones debido al calentamiento del océano. Mientras tanto, regiones del Caribe, Centroamérica y el norte de Sudamérica suelen enfrentar sequías y déficit de agua.
La Cruz Roja advirtió que el llamado Corredor Seco centroamericano podría sufrir importantes afectaciones en la agricultura y en el acceso al agua potable.
En Sudamérica también se esperan contrastes importantes. Mientras Colombia, Venezuela y el norte de Brasil podrían enfrentar condiciones más secas y mayor riesgo de incendios forestales, el sur de Brasil, Uruguay, el norte de Argentina y el centro de Chile podrían registrar precipitaciones superiores al promedio.
Otro de los efectos asociados a El Niño es la alteración de la actividad ciclónica.
Históricamente, los eventos fuertes suelen reducir la cantidad de huracanes en el Atlántico, aunque aumentan las condiciones favorables para tormentas en el Pacífico oriental y central.
No obstante, los expertos aclaran que una temporada menos activa no significa ausencia de riesgos.
“Basta con que una sola tormenta tropical logre desarrollarse y tocar tierra para devastar comunidades enteras”, advirtió la Cruz Roja.
También existe preocupación por el posible impacto en las temperaturas globales. Científicos consideran que la combinación entre El Niño y el calentamiento global causado por las actividades humanas podría llevar a que 2026 o 2027 entren entre los años más cálidos jamás registrados.
Sin datos certeros
Aunque muchos modelos apuntan a un fortalecimiento del fenómeno, los especialistas recalcan que las predicciones aún tienen márgenes de error importantes.
La científica atmosférica Kimberley Reid, de la Universidad de Melbourne, consideró que expresiones como “Súper Niño” o “Niño Godzilla” pueden resultar exageradas.
“Cuando nos centramos únicamente en El Niño, no tenemos una visión completa de la historia”, explicó a la BBC.

La experta recordó además que existen otros factores climáticos capaces de modificar el comportamiento del tiempo en distintas regiones.
Incluso en años donde los modelos mostraban alta probabilidad de desarrollo de El Niño, las condiciones terminaron evolucionando hacia La Niña.
Por ello, los meteorólogos insisten en que la vigilancia y la preparación son más importantes que el alarmismo.
“Es importante comprender dónde está justificada la confianza y dónde existe incertidumbre, para poder interpretar de forma responsable los titulares actuales sobre El Niño”, recalcó Stockdale.
Mientras tanto, organismos humanitarios y autoridades climáticas mantienen el monitoreo constante del Pacífico ante un fenómeno que, fuerte o moderado, podría volver a influir en el clima mundial durante los próximos meses.
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